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DISCURSO PRONUNCIADO POR FIDEL CASTRO RUZ, PRESIDENTE DE LA REP DE CUBA, EN EL ACTO DE ENTREGA DE LA DECLARACION DE LOS MAMBISES DEL SIGLO XX, EFECTUADO ANTE EL MONUMENTO A “JOSE MARTI”, EN LA PLAZA DE LA REVOLUCION, EL 15 DE MARZO DE 1997. Por cada uno de nosotros hab 6 000 7 000 enemigos a derrotar; ten todas las armas que les hab suministrado Estados Unidos entre las m eficientes de las armas convencionales de aquella fusiles de guerra, armas semiautom autom ametralladoras de todos los calibres, morteros, ca fragatas, aviones; adem ten que luchar en condiciones muy dif casi sin zapatos o con zapatos que se estaban cayendo, ropas ra hambre, fr falta de medicinas y de las cosas m elementales para vivir. Hab que subir empinadas cuestas, atravesar montes, lugares dif subir y bajar incesantemente; sin embargo, ni un solo segundo tuvimos duda de la victoria.

Hoy nos enfrentamos a un enemigo muy poderoso, lo sabemos; pero somos millones de hombres y mujeres armados que conocen muy bien la causa que est defendiendo, que saben lo que defienden, porque han podido aprenderlo bien, mucho mejor de lo que lo sab entonces; han podido palparlo, han podido conocer al enemigo mucho mejor de lo que lo conoc entonces.

Tenemos un pueblo armado, con jefes rigurosamente preparados. Cu hab salido de las academias en aquel entonces? Ninguno de nosotros. Cu oficiales activos y de la reserva tenemos hoy? M de 250 000. El d que llegamos a 100 combatientes en la Sierra, equival a 1 por cada 2 500 oficiales hoy.

Somos m fuertes, incomparablemente m fuertes. El prestigio de nuestro pa es inmenso; somos realmente y no son palabras la esperanza de cientos y tal vez miles de millones de personas en el mundo que odian y repudian cada vez m este mundo unipolar, en que el poderoso imperio disimula cada vez menos su condici de presunto due del mundo.

Defendemos una causa mucho m grande y mucho m noble todav porque antes era una causa patri hoy como se dec en la declaraci defendemos una causa mundial. Hoy tenemos un compromiso mucho m sagrado, hoy se juegan muchas m cosas, porque si antes nos despreciaban, ahora nos odian. No se les ocurre despreciarnos, no pueden; pero nos odian los imperialistas con todas las fuerzas de su alma.

Una derrota entonces pod ser la muerte de algunos cientos o miles de combatientes; una derrota hoy ser la muerte y la tragedia de millones de hombres y mujeres en nuestra patria, ser la tragedia de un pueblo entero, el destino de un pa de este pa que hemos hecho, que hemos creado despu de casi 40 a de lucha, de agresiones, de hostilidad y de criminales bloqueos econ para asfixiarnos, para estrangularnos. Y no solo cumplimos el deber de defender la Revoluci sino fuimos capaces de ser lo suficientemente generosos para ayudar a la causa del movimiento revolucionario internacional, y para ayudar a la independencia y a la libertad de otros pueblos.

Pero, cu fue la causa de que nosotros en 1898 no hubi alcanzado la independencia?, aqu se dijo ya tambi en la declaraci Fue que desarmaron al Ej Libertador, lo primero que hicieron. Antes, incluso, despu de pedirles su apoyo en la guerra oportunista contra Espa despu que los hicieron derramar sangre en la batalla de Santiago de Cuba, no les dieron permiso a aquella gente, que hab luchado durante 30 a para entrar en Santiago de Cuba. Fueron tan miserables los invasores que hasta les pagaron una cantidad de dinero por cada fusil. A los veintitantos minutos, mientras nos dirig hacia el lugar, otra explosi Estaba hecho para matar no solo a los obreros que descargaban el barco, obreros y soldados, sino tambi con una segunda explosi a los que vinieron despu Fue una cosa tan terrible que no podr ser olvidada nunca.

A medida que avanzaba el tiempo y comprend cada vez mejor que la defensa de nuestro pa no iba a estar en manos de nadie, sino en nuestras manos y exclusivamente en nuestras manos, porque ya hab vivido algunas experiencias y llegamos a la conclusi l y muy racional de que ten que asegurar nuestra defensa con nuestras propias fuerzas, nos dimos a la tarea de adquirir millones de armas adicionales y desarrollamos la concepci de la guerra de todo el pueblo, que estaba en las ra de nuestra historia. Por eso digo que no pueden despreciarnos.

Por tanto, este concepto del pueblo armado fue decisivo para la supervivencia de la Revoluci a la que quisieron destruir en tan temprana como la de Gir o a trav de las bandas armadas del Escambray y de todas las provincias, porque llegaron a introducir su guerra sucia en todas las provincias del pa incluida la provincia de La Habana; despu tuvo lugar la mencionada invasi mercenaria, con aviones disfrazados de aviones cubanos. Son tan “decentes”, son tan “escrupulosos”, que los aviones ven con las insignias de nuestro pa y all mismo, en Naciones Unidas, dijeron que era la Fuerza A cubana sublevada.

Pero no fue solo ese el factor de la consolidaci de la Revoluci lo fue la uni de todas las fuerzas revolucionarias y el pueblo. Pueblo armado y unido, Revoluci verdadera y palabra cumplida.

Decenas de a de incesante contacto entre el Partido y las masas, entre el gobierno y las masas, entre las instituciones estatales y las masas, entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior y las masas. La lealtad a los principios, la honradez intachable de los revolucionarios, ejemplos como muy pocas veces se han dado en el mundo.

Y qu inventan ahora para destruirnos? Qu quieren hacer? Que nos desarmemos, que desaparezca el Ministerio del Interior, que nuestras Fuerzas Armadas Revolucionarias, despu de reducidas y despedazadas, puedan servir para alguna misi mercenaria en esas guerras criminales que provoca el imperialismo. Es realmente indignante, un insulto a la dignidad de los hombres y mujeres de este pa representados no solo en nuestro cuerpo de oficiales, sino por todo el pueblo armado, que es lo que les da enorme contenido e invencible fuerza a nuestras fuerzas armadas, porque no hay ni un solo caso de un pueblo combativo y digno que haya podido ser vencido.

Desarmar al pueblo y dividir al pueblo son dos armas fundamentales que buscan para tratar de que regresemos al pasado. As nos ofenden, as nos ultrajan; pero as tambi nos hacen m fuertes, porque hoy se ve, y se ve en todas partes, el esp de los revolucionarios m erguido, la conciencia de los revolucionarios m s Lo vemos en los estudiantes, en los obreros, en las mujeres, en los pioneros, en todo el pueblo.

En estos d se libra una tremenda batalla ideol para ense al enemigo que no se confunda con nuestro pueblo, que no subestime su conciencia y su esp revolucionario.

Y no se trata de hombres. Nosotros, por los cargos que ostentamos y por responsabilidades hist hemos recibido la firma de todos ustedes; la hemos recibido en nombre de ustedes y la hemos recibido en nombre de todo el pueblo, porque esa es la declaraci del pueblo y la declaraci que quiere el pueblo. Pero nosotros somos hombres pasajeros y no nos importa ni nos preocupa la muerte, la muerte natural o en combate, todav podemos disparar un arma y podemos luchar como jefes o como soldados.

El honor que pedimos Ra y yo y yo m que Ra porque le llevo alg tiempo es tener siempre un modesto puesto de combate en nuestras gloriosas Fuerzas Armadas Revolucionarias, y creo que no habr nada que lo impida. Esperamos que la muerte sea tan generosa cuando nos corresponda, que todav dispongamos de la facultad de apretar un gatillo, o lanzar una granada, o apretar un bot y hacer explotar una gran mina, de esas que quieren ahora que desaparezcan mientras se preservan las armas nucleares.

No es cuesti de hombres. Ha sido un privilegio para muchos de nosotros haber estado aqu en la Revoluci durante muchos a Es un honor el que nos hacen los imperialistas cuando nos quieren expulsar de la Revoluci cuando nos quieren expulsar de la patria, cuando nos quieren expulsar de nuestras responsabilidades, porque saben que con nosotros no hay arreglo indigno. Pero se equivocan! No importa los que est aqu detr de los que est aqu vendr otros como ustedes y ser iguales o mejores que nosotros! Pueden desaparecernos uno a uno y tendr que llegar hasta el y el junto al tronco, con el fusil, como dec Mart combatiendo.

Los hombres, repito, no importamos. Tenemos una inmensa confianza en esta generaci y en las que vienen detr en su extraordinaria calidad y en su capacidad de llevar adelante la Revoluci

Esta basura que tienen la desverg de publicar estos “certificadores” y “descertificadores” de la Tierra, metidos en todo, como si fueran el ejemplo, el paradigma de la moral, condenando pa condenando gobiernos, no tiene perspectiva alguna; se equivocan realmente en su exceso de soberbia y de arrogancia, cuando son capaces de ofrecer semejantes cosas.

Yo dije en el Parque Central, cuando le la primera noticia, que indignaba que pensaran en la simple idea de que este pueblo pudiera ser comprado. No!, no se trata ni siquiera de una compra, aunque con su filosof de mercado creen que todo se puede vender y comprar; no es ni una compra, es un intento de estafa: “que vamos a dar”, pero dar para qu y cu van a darnos, lo que hay que entregarles para empezar a pagarles?

El propio Clinton dijo que esa ley era tan absurda que le costar a Cuba 100 000 millones de d cuando estaba contra la ley; despu que busc pretextos para apoyar la ley se dedic incluso, a regalar plumitas de aquellas con que hab estado en la firma. No quedar piedra sobre piedra en este pa primero, porque tendr que destruirnos; pero, adem porque le est ofreciendo, cosa ins quitarles a los ni sus escuelas, sus c sus campamentos de pioneros; quitarle al pueblo su sistema de educaci que es uno de los mejores del mundo, su sistema de salud que es uno de los mejores del mundo, sus hospitales, sus cl sus m de la familia, sus maestros, sus conquistas sociales.

Qu capitalismo grosero podr en este pa mantener entre 250 000 y 300 000 maestros? Qu capitalismo de basura podr mantener aqu 62 000 m m los futuros m que estudian en las universidades? Qu capitalismo podr mantener el sentido de la justicia y de la dignidad que hay en este pa la igualdad que hay en este pa la lucha contra la discriminaci la posesi de la tierra por parte de los campesinos que son, adem due de los productos y de las maquinarias? Qu les dejar a nuestros obreros, a nuestros pensionados? En qu convertir a esta capital, si existiera,
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en esas condiciones? Sue tal vez en convertirla en un gran centro de prost de drogas y de juego.

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